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¿Cuál es tu cuesta arriba favorita?

El otro día me puse a reflexionar sobre las ventajas y desventajas de las pymes y micro-pymes contra las grandes empresas. Quería saber cuales eran esas pequeñas cosas que nos daban la fuerza para competir y aquellas en las que teníamos que pelear más que las grandes.
Pensé que conociendo las dificultades, tendríamos una fuerza extra para combatirlas 😉

Después de mucho pensar en las ventajas llegué a una cruel realidad:

Actualmente, la única ventaja de las pymes sobre las grandes empresas viene de la mano de la flexibilidad y de la proximidad al cliente.

Entendiendo como flexibilidad la capacidad de cambiar rápidamente de dirección en todos los ámbitos de la empresa:

  • Flexibilidad de costes: En cualquier PYME la capacidad de flexibilizar los costes de producción o estructura en mucho mayor que en las grandes empresas. Personal, infraestructura, subcontratas… todos los costes en las pymes requieren poco más que una decisión o un cambio de proveedor para cambiar radicalmente.
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  • Flexibilidad en producción: La brutal especialización, la burocratización interna o incluso la capacidad de reciclaje de los empleados son lacras que pesan sobre la gran empresa. Una PYME, para el cambio de una tecnología o un proceso productivo, no necesita más que una decisión y, en algunos casos, una posible capacitación de personal que, por ser reducido, es fácil de gestionar y tramitar.
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  • Flexibilidad en producto o personalización: La capacidad de adaptación de las pymes llega a su mayor fortaleza en la capacidad de personalización del producto o servicio. Las pymes, al gestionar menor número de clientes y puntos de control, pueden modificar su producción casi a medida de las peticiones del cliente con un tiempo de respuesta casi inmediato. Esto, una gran empresa, jamás podría hacerlo así de ágil.

Flexibilidad en precio: La producción Just-in-time que nos ofrecen las pymes por la carencia de stock así como las posibilidades de personalización del producto nos ofrece una total flexibilidad en precio para adecuarse a las necesidades del cliente. Casi una oferta adaptada a la tipología de cliente y no una oferta global.
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– Flexibilidad en la comercialización: La suma de la flexibilidad en precio y en producto nos da una capacidad increíble de adaptación a nuevos mercados y expansión del negocio.

Un claro ejemplo es la adaptación al mundo digital e internet, las nuevas pymes y las pymes a las que el mercado ha exigido este cambio se han adaptado a esta nueva forma de funcionar con una velocidad increíble. En contraposición tenemos gigantes que no han podido dar el paso al e-comm con el acierto necesario.
Sobre todos estos puntos tenemos múltiples ejemplos en varios sectores como puede ser:
El Corte Inglés vs Amazon: con su “difícil” adaptación frente al comercio electrónico contra Amazon, que empezó como una PYME y ahora está copando el mercado de la distribución. Pero además tenemos otros ejemplos.

Blockbuster vs Netflix: Aunque existe un vacío de varios años entre el cierre del primero y la apertura del segundo, el ejemplo nos viene bien. Blockbuster era la mayor cadena de videoclubs del mundo y no supo adaptarse a la entrega de contenidos online y tuvo que cerrar por la competencia.

Netflix abrió varios años después como “videoclub online” y, a día de hoy, ya debe estar en más países que los que Blockbuster llegó a tener videoclubs.

Telepizza vs Just-It: Con la capacidad de adaptación e innovación que tuvo Just-It y que ahora lo convierten en líder en el mercado de entrega a domicilio por encima de cadenas tradicionales que llevaban años en el mercado como Telepizza.

Microsoft Skype vs Whatsapp: Una pequeña compañía, hasta que fue comprada por Facebook, como era WhatsApp adelantó rápidamente a gigantes como Skype o el propio Facebook Messenger por su simplicidad y su capacidad de adaptarse a nuevos mercados.

Sin embargo, y aunque la flexibilidad puede parecer una gran ventaja competitiva para las pymes, y la startups americanas un ejemplo a seguir, hay que ser conscientes de las limitaciones del mercado que pueden afrontar la pequeñas empresas para competir con las grandes.

Y claro, una vez que hemos hinchado pecho pensando que la flexibilidad es nuestra panacea pensé en cuales eran nuestras desventajas como PYMEs… y me salieron estas…

– Captación y retención del talento: Es perfectamente comprensible que toda la gente con un talento innato para realizar cualquier actividad necesite grandes hitos y logros para sentirse realizado.
Así, el sueño de cualquier mecánico es trabajar en la F1 con Ferrari y no en el taller de la esquina, el sueño de cualquier ingeniero informático trabajar en Google y no en cualquier empresa de software local y el sueño de un profesor es estar en el MIT y no en la academia de su pueblo. Problema: A las pymes les queda el personal medio/bajo, el talento y la ambición prefieren un sitio donde poder hacer carrera interna y progresar con sus méritos.
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– Economías de escala: Pese a la ventaja de la flexibilidad de costes las empresas grandes tienen dos ventajas respecto al precio. La primera es su capacidad de negociación por volumen. Evidentemente vendiendo al mismo precio INDITEX compra la tela mucho más barato que cualquier taller de costura y su capacidad de exigencia en calidad y disponibilidad es mucho mayor que cualquier PYME.
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– BigData: Aunque mencionamos la proximidad como una ventaja competitiva de las pymes esta ventaja parece que está cada vez menos asentada. El análisis de datos mediante BigData promete acertar, basándose en patrones de análisis, los gustos de los clientes aun por encima de su propio criterio. Pese a que la personalización de un producto según los criterios de un cliente pueda ser buena… ¿Qué sería mejor que anticiparse a sus criterios y darle una solución concreta al problema que aún no descubrió? Eso es el Bigdata y sólo las empresas con ingentes cantidades de datos pueden analizar esa información y buscar patrones de consumo… y las pymes, salvo excepciones, no los tienen.
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– Internacionalización:
Con una capacidad financiera menos desarrollado y con la flexibilidad como mejor arma competitiva, la capacidad de internacionalización de las pymes choca frontalmente con sus ventajas competitivas. Desaparece la cercanía y, las pymes de cualquier otro país tienen ventaja sobre las pymes que entran en ese mercado. La internacionalización, actualmente, es una guerra perdida para las pymes (aun con las brutales ayudas que el estado está dando).
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– Adquisiciones de otras empresas:
Esto, aunque los más idealistas puedan pensar que no, soluciona muchos problemas. Quizá las grandes empresas no tienen la flexibilidad o la capacidad de innovación y personalización, pero pueden esperar a que otras lo tengan y entonces comprarlo. No olvidemos que las empresas más grandes no paran de comprar pymes y tecnología PYME para aplicarla en sus procesos.
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– Dependencia extrema del gerente: Los relevos generacionales, las incapacitaciones temporales por motivos de salud, problemas en general… las pymes y sobre todos las familiares tienen un gran dependencia de sus gerentes y directivos. Esto, aunque no lo parece, es una gran debilidad de las pequeñas y medianas empresas, no en vano un 70% de las pymes no sobreviven al primer relevo generacional.

Probablemente me he dejado muchas cosas en la recámara y me gustaría mucho conocer vuestra opinión sobre este tema. Cuanto más conoces tus fortalezas y debilidades más cerca estarás de superarlas y crecer gracias a ellas.
¡¡A identificar y vencer debilidades PYMEs!!!

 

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